LA FOTOGRAFÍA DE LA DEMOCRCIA.

“Una democracia, en una sociedad que no respete los valores objetivos, será cauce, no de gobierno si no de desgobierno, no de desarrollo social, si no de corrupción de la sociedad, no de libertad sino del permisivismo, no del progreso sino al regreso a formas salvajes de vida. Más que democracia será demagogia.”
Ayer conocimos la noticia. Una patrulla de los mossos d´escuadra y la unidad de delitos de odio, volvían a registrar la sede de la Librería Europa propiedad de Pedro Varela, haciéndose efectivas 4 detenciones entre las que no se encontraba Pedro Varela por encontrarse en el extranjero con una de sus hijas menor de edad.
Pedro Varela es buen conocedor del proceder de la justicia; En 2010 fue condenado a casi tres años de cárcel por difundir ideas genocidas mediante la venta de libros de temática nazi. Anteriormente, había sido condenado en primera instancia a cinco años de cárcel por negar el Holocausto, cosa que el Tribunal Constitucional acabó dictando la inconstitucionalidad de la pena al no ser un delito tipificado y le rebajó la pena hasta los siete meses, también afronta un proceso judicial por vender “Mi Lucha” sin contar con la autorización de Baviera.
Este punto nos lleva a preguntarnos, ¿Qué tipo de democracia existe cuando te enjuician por vender libros? Puede parecer una historia que encajaría perfectamente en el espíritu de 1984 de Orwell, la policía del pensamiento y la rigidez doctrinal a las que nos somete el régimen de libertades en el que vivimos. Es como si viviéramos en una fotografía y salirse de ella tiene un precio muy caro.
Con lo que a mí, personalmente, respecta, y aun estando en la antípoda ideológica de Pedro Varela, admiro que luche cada día por no permanecer inmóvil en la foto, que dé la cara por los que de verdad (de un signo u otro) luchamos día a día por remover conciencias más allá de lo estático, de lo preestablecido, por los que luchamos por el movimiento, por los que luchamos contra la esclavitud a la que nos somete la libertad, por todos nosotros.
En segundo y último lugar, ¿Hasta dónde y en qué condiciones llega la libertad de expresión? Mi respuesta y basándome en un delito (que no está tipificado como tal) de negación de un hecho histórico de dudosa veracidad es que tal precepto no existe. Existe la libertad para difamar, para estar en casa y tuitear (según qué y quien seas) a placer sobre todo acontecer relevante o no que ocurre en nuestro entorno.
No salgas a luchar por tus derechos, vota, como si votar sirviese de algo en un mundo con dueño al que no hemos votado, pero parece que nos reconforta elegir a los lacayos a costa de nuestras libertades. No existe la libertad para quien sale de la foto, para quien escapa a la mirada del Gran Hermano.
En todo esto y como conclusión me parece fundamental señalar el papel de los medios, los mismos que juegan con el lenguaje y la información para hacernos creer que un librero es un terrorista y un golpista un opositor democrático. No caigamos en la dictadura de las mayorías, no caigamos en sus decadentes valores, asaltemos nuestra propia libertad, librémonos del yugo dogmático, salgamos corriendo de la foto.

PRIMAVERA EUROPEA

primaveraeuropea.wordpress.com/2016/07/09/justicia-para-pedro-varela/

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